La presión social es la influencia ejercida entre personas dentro de un mismo grupo social.
También es el término utilizado para describir el efecto que dicha influencia tiene sobre una persona para que se conforme a sus estándares y obtenga aceptación grupal.
La mayoría de adolescentes desean ser aceptados por un grupo y temen la burla o marginación más que las personas en otros rangos de edad.
Es por esto que muchas veces buscan complacer a compañeros y amigos.
La presión social positiva se da cuando los compañeros promueven las acciones positivas o estimulan el crecimiento personal.
La presión social negativa, por otro lado, es la presión que mueve a una persona a adoptar una conducta peligrosa o dañina, ya sea para ella o para los demás.
Los compañeros en grupos sociales no se remiten únicamente a las amistades, puede ser cualquier persona de un estatus similar: de la misma edad, de intereses afines o de estrato social compartido.
En ocasiones, es capaz de tener una influencia positiva sobre las personas.
Aprender normas aceptables de convivencia es un aspecto positivo de la socialización.
El modo en cómo un adolescente responde a la presión de sus compañeros puede arrojar luz sobre su carácter.
Los líderes naturales tienden a ser menos susceptibles de sucumbir a las formas negativas de presión social, mientras que otros jóvenes están más inclinados a darles cabida.
La socialización diferenciada puede afectar la receptividad de un joven a la presión de grupo.
Las investigaciones indican que los varones son más susceptibles a la presión basada en conductas de riesgo.
Sin embargo, la presión social, como lo hemos sugerido, puede impactar tanto negativa como positivamente la vida de los adolescentes.