Las expectativas son una parte integral de la experiencia humana, pero si no se gestionan adecuadamente, pueden tener un impacto negativo en nuestra vida. Vivir bajo la presión de unas expectativas irrealistas, es vivir con frustración permanente, resignándonos a pensar que «no podemos», «no valemos» o «no somos suficiente». Si constantemente nos sentimos incapaces de alcanzar nuestras metas, podemos empezar a dudar de nosotros mismos.
Expectativas irrealistas Cuando nuestras expectativas son poco realistas o excesivamente altas, aumentan las probabilidades de decepción y por lo tanto, de sentirnos frustrados o incapaces. No cumplir con nuestras propias expectativas, puede llevarnos sentirnos incapaces para alcanzar nuestras metas. Afectando a nuestra confianza y desarrollo personal.
Estas expectativas elevadas, pueden generar estrés y ansiedad. La presión por no cumplir con nuestras demandas o las de los demás, puede ser abrumadora afectando a nuestro bienestar.
Problemas de autoestima Insatisfacción crónica Ansiedad Depresión Problemas de sueño. Estrés laboral.
Unas expectativas poco ajustadas, pueden generar problemas graves de autoestima y bienestar emocional. Las expectativas, son una herramienta poderosa, que, si no se maneja adecuadamente, puede tener un impacto muy negativo en nuestra vida.