Las expectativas en la relación de pareja se refieren a las ideas, creencias o deseos que cada individuo tiene sobre cómo deberían ser sus vínculos afectivo- románticos. Las expectativas marcan la pauta de los puntos de encuentro de ambos, permite conocer los objetivos del otro y el concepto que tengan de relación de pareja.
Nuestros primeros aprendizajes de lo que es una relación se gestan desde la infancia, de nuestros padres, abuelos, o adultos a quienes tomemos como referentes.
Con base en esos aprendizajes construimos en ocasiones un ideal de pareja, esperamos que se manifiesten comportamientos, palabras, diálogos, gestos, que a veces erróneamente creemos interpretarlos, a veces sin contar con la intención, motivación o interpretación del otro.
Por lo tanto, muchas veces ocurre que cada uno espera que se cumplan aspectos diferentes al constituir una relación de pareja.
Las expectativas realistas son las que se dialogan con el otro para tener un conocimiento mutuo de lo que se espera de la relación, de tal manera, llegar a acuerdos, consensos, o simplemente acompañar.
Las expectativas irreales son las que construye un solo miembro de la pareja y considera que esas deben ser las de ambos.
Lo más importante es que en esas expectativas no se idealice al otro, simplemente agradecer cada aprendizaje y entrega, descubriendo todos los días las maravillas de estar juntos.