La inestabilidad emocional, o personalidad inestable, consiste en una variación constante del estado de ánimo por causas poco relevantes. Se puede pasar de un estado de euforia a tristeza o enfado con facilidad, existiendo muy poca tolerancia a la frustración, poco control emocional, falta de perseverancia así como problemas de comunicación y relación con el entorno social y familiar. Lo habitual es que quien lo padece no sepa realmente que ha originado esa variación anímica, encontrándose como si estuviese en una montaña rusa, con cambios constantes de humor y de intereses.
Como causas de la personalidad inestable encontramos, entre otras: Cansancio, falta de sueño. Consumo de drogas o de alcohol. Estrés diario, vida desordenada. El síndrome premestrual. Estados de disociación postraumática. Educación con excesiva sobreprotección en la infancia. Un tránsito traumático desde la niñez a la madurez. Trastorno de Personalidad Límite. Trastorno por Déficit de Atención. Estres postraumático.
Es frecuente que la inestabilidad emocional haga insoportable la vida tanto para el propio afectado como para los que le rodean. Cambios bruscos de humor, explosiones emocionales aparentemente sin motivo o cambio de intereses u objetivos. Hasta el gesto o aspecto más nimio pueden producir una explosión y variación en el estado de ánimo. Ahora quiero esto, pero de pronto dejo de quererlo, ahora estoy bien contigo pero de pronto no soporto tu presencia, etc., son manifestaciones habituales de este trastorno.