Cuando decimos que existen personas incapaces de amar, no se trata de personas que no se enamoran, pues pueden enamorarse de una idea, tener pareja e idealizarla como ocurre en el enamoramiento.
Las personas incapaces de amar, no lo son en su totalidad: tienen “rotas” las capacidades para vincular genuinamente, para conectar emocionalmente con las personas.
Una frase que puede escucharse frecuentemente es que las personas narcisistas no aman, tienen incapacidad para mostrar amor.
Idealizan, pero no aman.
En el caso de las personas narcisistas, cuando se habla de que no aman, se refiere a que no está construida su capacidad para relacionarse desde lo emocional, para profundizar en ese sentido.
La motivación que predomina es el narcisismo, que se convierte de algún modo en su brújula.
Esto quiere decir que la mayoría de sus acciones, pensamientos y emociones están mediados por una evaluación constante de sí mismo en términos de auto-valoración; es decir, de narcisismo.
La necesidad de conectar, que es a lo que se viene en terapia, queda en un segundo plano; opacada por esa motivación narcisista que ha de estar constantemente compensándose para que la persona no se desmorone.