Se trata de la inteligencia emocional. La empatía consiste en la capacidad de ser conscientes de nuestras propias emociones y las de los demás, además de gestionarlas adecuadamente en cada situación. Una persona empática no es otra cosa sino alguien con una inteligencia emocional desarrollada. La empatía es esa cualidad comúnmente conocida como "ponerse en la piel del otro". Sentimos empatía cuando nos ponemos en la piel de los demás. Sensibilidad, solidaridad, humanidad o tolerancia son solo algunos de los conceptos que, dentro del imaginario colectivo, se suelen asociar a una persona empática, capaz de conectar, en cierto modo, con lo que le ocurre a otras personas. En los estudios de Psicología se define la empatía como la capacidad de comprender los sentimientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento de la otra persona como un igual. Son personas comprometidas a colaborar en vez de enfrentarse o quejarse y a buscar con creatividad nuevas oportunidades, que las hay. La inteligencia emocional puede ayudarnos a ser nuestra mejor versión, a mejorar nuestras relaciones familiares, laborales y sociales.