Las necesidades relacionales son inherentes al contacto interpersonal. La no satisfacción de éstas desde la niñez, puede ser un factor de vulnerabilidad que favorezca la aparición de una psicopatología. Y al igual que las necesidades básicas están presentes a lo largo de todo el ciclo vital, con las necesidades relacionales ocurre lo mismo. La diferencia con las primeras es que no las podemos autosatisfacer, y se requiere la presencia de otra persona que esté en sintonía con nuestras necesidades y proporcione respuesta a las mismas. Estas necesidades ponen de manifiesto que las relaciones que mantenemos tienen un gran impacto en nuestra salud. También tienen la capacidad de reforzar o limitar nuestra calidad de vida, y contribuyen a la creación de nuestra identidad en relación con los demás. Es a través del contacto interpersonal cómo nos vamos construyendo como personas, en gran parte, somos en función de los demás. Siguiendo con el paralelismo con las necesidades básicas, éstas no concurren a la vez, ni tienen que darse todas simultáneamente en cada relación interpersonal. Si la necesidad relacional queda insatisfecha repetidamente, entonces la persona puede mostrar frustración, rabia o un apremio intenso. Richard Erskine, psicólogo clínico, y Director del Instituto de Psicoterapia Integrativa de Nueva York, nos habla de al menos 8 necesidades relacionales. Estas necesidades son: Necesidad de seguridad, Necesidad de validación, Necesidad de depender, Necesidad de generar impacto, Necesidad de autodefinición, Necesidad de experiencia compartida, Necesidad de que el otro tome la iniciativa y Necesidad de expresar afecto, gratitud y reconocimiento.