La rigidez mental es un patrón cognitivo que hace a la persona solo ver una opción para cada ocasión, de manera fija y estable. Es un fuerte arraigo a ciertas creencias, esta forma de ser puede causar muchos malestares y conflictos. Como ejemplo podemos poner cuando hemos intentado solucionar un problema varias veces con la misma solución y no hemos tenido resultados. Si no aprendemos a barajar más opciones y abrir un poco más nuestra mente a más ideas, nunca aprenderemos a solucionar ese problema, ya que creemos tener la verdad absoluta. Nuestra vida está en constante cambio, si estamos acostumbrados a realizar algo de cierta manera y sufre un cambio, seguiremos intentándolo de la misma manera, cuando ya no es posible. Debemos de ser capaces de valorar y analizar cada problema en su circunstancia y tener la mente abierta. También debemos de tener en cuenta nuestras propias opiniones por diferentes temas, no esta mal cambiar de opinión sobre algo que creías tener muy arraigado. Con el paso del tiempo vamos aprendiendo y viendo cosas que no conocíamos antes, lo que hará que la idea que teníamos en nuestra cabeza de cierto tema pueda sufrir una transformación. No podemos esperar ser la misma persona que éramos hace 5 años. Muchas veces creemos tener la verdad absoluta cuando no es así, podemos estar equivocados y es sano admitirlo. Esto solo se consigue analizando el por qué de nuestros pensamientos y si de verdad estamos de acuerdo con ellos. Debemos de abandonar nuestro temor a lo desconocido, habrá opiniones diferentes a la nuestras y no por eso debemos de sentirnos atacados.