La autorregulación emocional es ser capaz de manejar tus emociones, sobre todo, aquellas que te superan, te perjudican y terminan provocando malestar contigo mismo y con los demás.
Esta habilidad, incluida dentro de la inteligencia emocional, significa deshacerse de los automatismos que te hacen reaccionar sin pensar y aprender estrategias que te ayudan a construir una vida emocional sana.
Es todo lo contrario a la típica respuesta de “yo soy así”…. más bien sería “yo soy así y además puedo cambiar”.
Realmente ni la genética, ni la personalidad, marcan toda nuestra conducta, con lo cual SÍ puedes hacer mucho por cambiar tu respuesta ante determinados estímulos y situaciones.
También es importante que conozcas que la autorregulación emocional significa conectar con la emoción, aunque no siempre podrías estar conectado porque te agotarías.
Primer paso: ¡STOP! ¡Para! Deja lo que estás haciendo aunque sea sólo por unos minutos.
Es fundamental dejar esta especie de piloto automático y tomar un pequeño respiro.
Segundo paso: CONECTA CON TU EMOCIÓN Toma conciencia de lo que estás sintiendo.
Hazte esta pregunta: ¿qué me está pasando?
Este paso formaría parte del Autoconocimiento citado anteriormente y significa conectar con tu emoción, sea la que sea.
Si no sabes que te pasa, puedes perderte en la emoción, te arrastra y manda sobre ti, no mandas tú.
Tercer paso: RELÁJATE Sé que es lo más difícil si nunca has utilizado técnicas de relajación, por eso este paso requiere de un mínimo entrenamiento.
En un principio sólo necesitas sentarte y observar tu respiración, notando como inhalas y cómo exhalas.
Mindfulness podría ayudarte a reducir los tres pasos para tu autorregulación emocional.
Esta técnica puede aunar los pasos segundo y tercero, y de esta manera tomarás conciencia emocional y podrás relajarte.
Si la emoción te arrastra no mandas tú, manda la emoción.