Perdonar no significa aceptar o condonar el acto o la ofensa.
El perdón no es una reparación.
Me llevó un tiempo, pero he aprendido que puedo aceptar la ofensa sin excusarla.
Perdonar es la decisión de liberar los sentimientos de resentimiento o venganza hacia una persona o grupo de personas que te han hecho daño, independientemente de si se lo merecen o no.
Cuando perdono, me libera de la carga de ser arrastrado emocional, física y espiritualmente.
Me libera de los sentimientos de dolor, ira, amargura e impotencia, y me permite liberar las emociones tóxicas.
He aprendido que cuando perdono, Yo... el que se "libera" y experimenta la paz como un subproducto.
He mencionado algunos beneficios de perdonar, pero quizás la mayor razón para perdonar es porque Dios nos llamó a hacerlo y nos perdona.
Efesios 4:32 dice: "Sed bondadosos unos con otros, tiernos de corazón, perdonándoos unos a otros, como Dios os ha perdonado en Cristo".
Asimismo, Mateo 6:14-15 dice: "Porque si perdonáis a los demás sus ofensas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los demás sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
Mi esperanza para todos nosotros al entrar en este año es que seamos lentos para ofendernos y seamos lo suficientemente fuertes y valientes para perdonar, para perdonarnos a nosotros mismos y para perdonar a los demás.