Perdonar te hace más feliz y saludable. Muchos estudios han mostrado que las personas que perdonan son más felices y saludables que aquellos que no lo hacen. Aferrarse a rencores puede ser perjudicial para tu salud al actuar como un estresor crónico. Perdonar incrementa la autoestima en aquellas personas cuyas parejas toman responsabilidad y trabajan en cambiar el comportamiento. Las parejas emocionalmente cercanas y comprometidas son más propensas a perdonar. Elegir perdonar puede ser un acto de empoderamiento. Perdonar significa hacerlo pacíficamente, no desearles más daño, querer que sean miserables o buscar venganza. Para algunos de nosotros, aferrarse al enojo y la amargura significa dar al perpetrador un poder continuo sobre nuestras vidas, mientras que dejarlos ir significa liberarnos psicológicamente. Perdonar no significa necesariamente olvidar o dejar pasar un acto sin castigo, aunque para algunas personas sí signifique eso. Puede que perdonemos a alguien emocionalmente, pero que sintamos que de todos modos necesita experimentar consecuencias.