Para algunas personas establecer un vínculo duradero en una relación de pareja duradera supone un problema porque sufren miedo al compromiso. Cuando tenemos miedo al compromiso sentimos un temor muy intenso a vincularnos de manera íntima, profunda y duradera con otra persona. Aunque no existe una única causa del miedo al compromiso, apuntamos aquí algunas de las más comunes: Miedo a que nos hagan daño, Necesidad de mantener nuestra independencia, Temor a perder nuestro modo de vida, nuestros amigos y «perdernos nosotros mismos», Inseguridad general para tomar decisiones importantes por miedo a equivocarnos, Miedo a que otra persona nos controle, Temor a los cambios en general, Miedo a fracasar. El origen de todos estos miedos suele estar o bien en la infancia o bien en malas experiencias en relaciones anteriores. En ocasiones, las relaciones con nuestros padres y figuras de apego en la infancia no fueron cálidas y satisfactorias, incluso pudimos sufrir malos tratos o abuso. De esta manera queda interiorizada la idea de que «amar y vincularse no es una experiencia agradable y segura» y aplicamos instintivamente esta regla a nuestras relaciones adultas posteriores. Por ello decidimos no vincularnos y así evitar volver a sufrir en una relación.