Cuando no sabes qué hace tu pareja, no te contesta, y tu mente empieza a acelerarse en ideas como “pasa de mí”, “no le intereso”, te entra mucha ansiedad e intentas contactar con urgencia.
Te fijas en aspectos como que te proponga quedar, que haga esfuerzos, necesitas que te diga constantemente lo mucho que le gustas, le importas o te necesita.
Si estás hipervigilante y midiendo constantemente estas señales, repasando conversaciones, comprobando lo que significas la otra persona, es porque te sientes inseguro constantemente y necesitas reafirmar su interés por ti.
Evidentemente hay una linea fina entre la posibilidad de que la persona no te priorice y no se comprometa y la propia inseguridad de que, aunque te demuestre que quiere estar contigo, no te parezca suficiente y necesites estar constantemente con esa persona, compartir tiempo, etc. y lo priorices olvidándote de tu espacio personal.
Si todo el rato hay comparaciones con ex o con otras personas, si constantemente manifiesta que se siente inferior o no suficiente, es una clara señal de que hay una inseguridad que hay que trabajarse.
Parece contradictorio, pero cuando una persona reacciona ante un conflicto con silencio, frialdad o evitación, esto muestra una inseguridad subyacente, pues está evitando el conflicto y normalmente es por baja autoestima o miedo a decepcionar al otro, lo cual hace que no sean capaces de enfrentar emociones negativas.
Esta actitud retroalimenta aún más la inseguridad de la otra persona.
La comunicación es vital en este tipo de situaciones, si bien no es fácil manejar estos conflictos cuando uno de los dos es evitativo, es importante darse cuenta de la dinámica en la que uno de los miembros está muy inseguro con un alto nivel de ansiedad, intenta calmar su angustia, comprobando o forzando a que el otro le dé seguridad, pero su pareja siente presión o agobio también y tiende a evitar el conflicto.
Lo que hace que crezca la inseguridad del primero.
Esta dinámica es difícil de romper, pero la clave siempre será trabajarse uno mismo los propios miedos, emociones y conductas, independientemente de lo que el otro haga.
Al final, cuando uno está bien consigo mismo, mejora mucho sus relaciones con los demás.