Cuando somos criticados podemos sentirnos avergonzados, enfadados o incluso indignos e incompetentes. De hecho, un estudio reciente desveló que las experiencias de rechazo, las críticas y la humillación se procesan en la misma parte del cerebro encargada de procesar el dolor. Obviamente, no todas las críticas generan esas experiencias negativas, hay una crítica constructiva que nos permite reflexionar y nos ayuda a crecer. Para detectarla, es importante comprender por qué una persona te critica tanto, analizar si sus razones son válidas o, al contrario, son solo una estrategia para reafirmar su poder, quejarse o humillar. La forma de responder a las personas que critican constantemente dependerá en gran medida de la situación y de los motivos que la originan. De hecho, hay casos en los que es mejor no darse por aludidos porque responder a la crítica solo serviría para darle alas a la otra persona y satisfacer su deseo de protagonismo y control. En esa situación, lo mejor es pasarlas por alto porque intentar defenderse te llevará a un callejón sin salida. Por tanto, si puedes, haz oídos sordos. Cuando quien te critica es una persona importante para ti, es conveniente que le prestes atención y le hagas saber que le estimas y le quieres, aunque no estés de acuerdo con su opinión. También puedes hacerle notar que respetas sus ideas y esfuerzos, pero haciendo valer también tu independencia para tomar tus propias decisiones. Cuando se trata de una crítica realizada en público y deseas defender tu desempeño o criterios, lo mejor es que no caigas en otra crítica sino que te centres simplemente en desmontar lo que ha dicho la otra persona, manteniendo la calma. A menudo una respuesta tranquila, escueta e inteligente es suficiente para causar una buena impresión en los demás y salir airoso. En cualquier caso, siempre es conveniente reflexionar sobre la crítica y, si tiene algo de verdad, corregir nuestro comportamiento, eso también es signo de madurez psicológica.