Escribir un diario personal es una cura para las emociones: te ayuda a aclarar todos los pensamientos que tienes en la cabeza, a ordenarlos y a focalizarte en cada uno en ellos para plasmarlos con tinta sobre un papel. Las ideas que anotes en él no tienen que tener ningún tipo de sentido, ni ser frases bonitas. Simplemente tienen que salir de tu cabeza. Llevo años escribiendo y, desde que empecé, mi patrón de conducta para escribir en mi diario es siempre el mismo: – Tener un cúmulo de ideas o cosas pendientes por hacer que me generaban estrés. – Ser incapaz de poder centrarme en una única cosa para sacarla de la lista de tareas pendientes. – El punto anterior normalmente me genera más agobio, estrés y nerviosismo. – Escribir todo en mi diario personal sin pensar en lo que escribo y, – Sentir una inmediata sensación de alivio.
Tras leer el libro Mima Tu Cerebro, de Michel Cymes, incluí tres apartados que nunca había escrito antes: Las cosas que me gustan. Los retos que he conseguido. Mis momentos felices. Cuando empecé Las cosas que me gustan hice una lista de cuatro actividades. Es súper fácil y mejora tu día en cuestión de minutos. Los retos que he conseguido es un recordatorio de que tu esfuerzo ha dado sus frutos. Leer nos ayuda a recordar hechos y emociones. Esa es la mejor razón que te puedo dar para escribir la sección Mis momentos felices. Estas tres secciones son muy sencillas de elaborar. Simplemente tienes que acordarte de escribir cuatro líneas cuando tengas un buen día y le aportarán un extra a tu diario personal. No solo te desahogarás en él, también te conocerás a ti mismo, reconocerás qué cosas te hacen más feliz y será un espacio en el que evadirse siempre que lo necesites.