Un momento para detenernos, pensar, analizar, expresar, o al menos dejar registro de todo esto. La propuesta del diario terapéutico es la siguiente: Sentarnos, tomar nuestro diario, y poner allí todo aquello que queramos. Todo.
Y entonces aparece un espacio de libertad
Si quiero escribir algo, no importa que mi caligrafía sea mala, o que mi redacción siempre haya sido desastrosa.
Si hago un dibujo, no tengo que ser un artista, ni siquiera saber una técnica.
Si lo uso para recolectar fotografías, pequeños recuerdos o recortes, no tengo que justificar a nadie mis elecciones.
El afán porque quede bonito sólo tiene un sentido personal, que sea grato de ver.
Lo que importa es la capacidad de jugar
Con las palabras y los materiales, el proceso de escribir, recortar, pegar, pintar.
Y en ese ir y venir de palabras, formas, colores, imágenes y objetos, va ocurriendo un cierto caos y luego un orden, primero en el papel, luego en tu cabeza.
A veces la sensación es de haber vaciado la mente de un montón de pensamientos que la saturaban, a veces se ven aspectos de ciertas situaciones que no estaban claros antes.
A veces se siente alivio, y otras, nuevas ideas.
Muchas veces nos sentimos casi igual que al principio.
Pero a la larga, si te gusta llevarlo, se va convirtiendo en tu pequeño rincón, tu fortaleza de reflexión personal.
Mi propuesta es que lo pruebes, lo explores, busques qué te acomoda y veas qué sucede.