El uso de la visualización como una herramienta terapéutica es muy antiguo. En 1971, el doctor Carl Simontón, oncólogo y director médico del Centro de Consejo e Investigación del Cáncer en Texas, fue pionero en la utilización de visualizaciones junto con el tratamiento médico tradicional. Enseñaba a sus pacientes a visualizar una batalla librándose en sus cuerpos, en la cual los glóbulos blancos destruían las células malignas que encontraban. Los pacientes imaginaban a continuación, cómo iba desapareciendo su enfermedad, y cómo recobraban una salud radiante. Los resultados fueron muy positivos para los enfermos, a pesar de que esta técnica por sí sola no cura, sí ayudó a mantener la calma, y el optimismo en los pacientes, lo cual favorecía enormemente su sistema inmunológico, y por consiguiente el aumento de las posibilidades de cura o estacionamiento, aumentando su calidad de vida. La visualización guiada se aplica para tratar numerosas alteraciones de índole psicológica y también se utiliza en todos aquellos ámbitos en los que es necesario desarrollar habilidades motoras. Los beneficios de la visualización guiada a nivel físico incluyen efectos muy positivos a nivel fisiológico, como reducir la presión arterial y el ritmo cardiaco, ayudar a regular la respiración y promover la oxigenación de las células del organismo, además de reducir la tensión muscular y aliviar el dolor. La Visualización Guiada también ayuda a mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico.