La visualización guiada es una técnica de intervención que busca recrear a través de la imaginación del paciente una situación específica, bien sea real o no, del pasado o el futuro, para poder trabajar áreas de conflicto de la persona o potenciar recursos para gestionar los síntomas que padece. A través de la visualización guiada, se fomenta que se experimente tal situación con la máxima precisión y detalle, por lo que se invita al paciente a focalizar su atención en elementos sensoriales muy concretos. Suele estar precedida de alguna técnica de relajación que permita la visualización. Puede utilizarse para una visualización creativa, en la que la persona pueda representarse a sí misma logrando alguna meta que desee, lo cual puede ser parte de la intervención dentro de la terapia para plantearse un objetivo al futuro, potenciar la confianza en sí mismo, etc. También es posible utilizarla para recrear escenas que permitan que la persona conecte con contenidos y emociones negativas para generar recursos de regulación, por ejemplo, para reducir la evitación experiencial de emociones como el miedo o la ansiedad, ayudando a la persona a aumentar la tolerancia hacia esas emociones, aprender a regularse y poder hacer las paces con estas vivencias. Además, esta técnica puede utilizarse para construir con la imaginación, un espacio de seguridad, cargado de emociones positivas al cual acudir cuando la persona sienta ansiedad, malestar, etc. Esta técnica puede utilizarse para tratar fobias, adicciones, ansiedad, depresión, problemas de autoestima, entre otras. Investigaciones han comprobado que ejercicios de visualización pueden generar cambios en aspectos físicos y emocionales, por lo tanto, puede ser muy útil para trabajar la carga emocional de distintos recuerdos, o potenciar recursos para la regulación emocional.