Manifestarle a tu hermano desde las emociones, cómo te sientes con esta relación, pero no responsabilizándole de tus sentimientos.
Facilítale el encuentro: cuando él pueda, un sitio que le guste…
Pregúntale si quiere lo mismo que tú e interésate por cómo está viviendo esto.
Cómo se siente teniendo esta relación que admitiría mucha mejora.
Si descubres que hay algo que hiciste que le dolió o le molestó especialmente, escúchalo.
No te defiendas, no le digas lo que él te ha hecho a ti…
Entrar en un intercambio de reproches no mejorará la situación.
Alguien tiene que ser el primero en parar y si tú quieres que mejore la situación, tendrás que asumir ese rol.
Si hay cosas de él que no soportas, observa si esa faceta de alguna manera se manifiesta en ti y trata de aceptarla.
Aceptándote a ti, le estarás aceptando a él.
No trates de tener la razón.
La razón cierra puertas a la comunicación.
No olvides cuáles son tus derechos, que son los mismos que los suyos.
Respétalos todos.
Y si los tuyos no son respetados, di de la forma más amable que puedas que tal comentario te ha sentado mal.
Si poniendo todo esto de tu parte, no consigues que haya cierta apertura hacia resolver el conflicto, retírate dejando abierta la posibilidad de seguir hablando cuando él quiera.
Respeta su ritmo para asimilar esta propuesta por tu parte.
Piensa que estás haciendo todo lo posible para mejorar una situación y que hay que aceptar que las cosas son como son.