Existe la teoría de que hay un síndrome del hermano mayor que determina notablemente la personalidad de quienes nacen como primeros hijos en una familia.
Y para quienes lo han atestiguado, todo tiene mucho sentido, pues las características de este tipo de personalidad aplican bien para ellos.
Si se trata de una coincidencia o de un patrón comprobable por la ciencia no es del todo preciso, pero al menos para algunos investigadores, la cuestión no debe tomarse a la ligera y algunos estudios se han centrado en identificar si el orden de nacimiento realmente influye en la personalidad de alguien, particularmente, en el caso de los hermanos más grandes del linaje.
El haber nacido primero en una familia, provoca sensaciones como un mayor sentido de responsabilidad que el resto de los hermanos, una tendencia a complacer a la gente y un resentimiento hacia los otros hermanos y hacia los padres, cuestiones que eventualmente incluso pueden convertirse en síntomas de ansiedad.
Los hijos mayores son confiables y tienen grandes logros, los de en medio son sociables y rebeldes (aunque pueden ser más ignorados) y los menores son encantadores y manipuladores, los consentidos de la casa.
Los hermanos mayores tienden a tener un IQ más elevado que los menores, luego de estudiar el caso de varias familias, sugiriendo que esto podría relacionarse con las dinámicas de casa con que los hijos mayores crecen, casi siempre teniendo que adoptar mayores responsabilidades en menor tiempo.
Los hermanos mayores son menos tolerantes al riesgo financiero que los menores y que, en general, son menos aventureros.
Los hermanos más grandes son menos propensos a buscar la aventura que los menores, especialmente cuando se trataba de familias con tres hijos, cuyo hijo menor tendía a ser más aventurero que el resto.