La indiferencia asertiva es una de las mejores defensas en aquellas relaciones donde tus sentimientos pueden ser utilizados en tu contra.
La indiferencia asertiva es una expresión novedosa que comenzó a emplearse en el ámbito de las relaciones de pareja.
Se define como indiferencia asertiva a un comportamiento que bloquea voluntariamente cualquier tipo de reacción externa, frente a un estímulo determinado.
Como si no importara o no afectara de ninguna forma.
Se trata de una conducta simulada.
El propósito es no revelarle a otro lo que se está sintiendo.
La indiferencia asertiva puede ser una buena respuesta.
Fingir que no se siente nada, bien sea para evitar que se concrete la manipulación, o para impedir que se reinicie un vínculo que ya hemos dado por terminado.
No es un engaño como tal, sino una táctica para lograr un bien superior.
La indiferencia asertiva también es una respuesta adecuada cuando hay vínculos conflictivos persistentes.
Implica no ceder a las provocaciones, pasar por alto los comentarios ofensivos y, en últimas, renunciar a un vínculo genuino con esa persona.
El objetivo es no ofrecer una respuesta a los estímulos que te proponen y que al final solo te conducen a situaciones ácidas e inútiles.
Con el tiempo, la indiferencia asertiva se convierte en una manera de desactivar la conducta nociva del otro.
Al ver que no encuentra respuesta en el juego insano que pretende plantear, tarde o temprano abandona ese tipo de comportamientos.
Se vuelven ineficientes.
No toda situación conflictiva amerita una reacción de nuestra parte.
Ese “dejar pasar” forma parte de la indiferencia asertiva.
Implica una valoración en la que se pone en la balanza qué nos trae más beneficios y menos consecuencias negativas.
Responder la agresión de una persona embriagada, por ejemplo, solo es válido si realmente pone en peligro algún bien fundamental.
La indiferencia asertiva, entonces, es una herramienta para gestionar diferentes situaciones conflictivas, de manera inteligente.
A veces lo mejor que podemos hacer es no hacer nada.
De hecho, a ser capaces de no hacer nada, cuando conviene, apunta este valioso concepto.