Para superar la desconexión mente-cuerpo, es importante identificar y reconocer nuestras emociones en el instante, darles espacio y permitirnos sentirlas. Luego, es necesario acompañar estas emociones con el movimiento corporal que necesitemos, como saltar, respirar profundamente, gritar, dar un golpe, recogernos, etc. También es fundamental trabajar en el cuerpo para desbloquear las tensiones crónicas que se han instalado tras años de hábitos de contención y corregir la tendencia natural a la contención.
Algunas veces, el cuerpo solo nos pide respirar profundamente, o mover ciertas articulaciones que tenemos un poco olvidadas, como las caderas o la pelvis. Es importante prestar atención a los mensajes que nos envía el cuerpo y no limitarnos a apretar los músculos del tronco para encajar las ofensas o los impactos emocionales con el mínimo dolor.
Uberar de esta desconexión implica aprender a identificar nuestras emociones y reconocerlas al instante, para así poder darles espacio y permitirnos sentirlas y expresarlas de manera saludable. Esto puede ayudar a prevenir percances físicos como accidentes, torceduras, gastroenteritis, bronquitis, migraña, contractura muscular, dolor de espalda, etc., que a menudo son el resultado de impactos emocionales contenidos.