Sentir incapacidad para experimentar y expresar emociones con normalidad.
Sentir incapacidad para sentir empatía por otras personas.
Sentirse emocionalmente adormecido y confuso.
Mostrar extrema racionalidad ante situaciones con carga emocional.
Problemas a la hora de formar relaciones sólidas con los demás.
Intentos fallidos por encontrar e identificar las propias emociones.
No permitirnos sentir emociones es un problema tanto para formar relaciones sanas con los demás, como para vivir una vida placentera y en conexión con nosotros mismos.
Cuando esta falta de empatía o la ausencia de emociones sucede a largo plazo y de forma continua, las personas tienden a vivir aisladas o a caer en el ostracismo social y sufren problemas tanto en su vida diaria con el entorno, como con su salud emocional.
Problemas familiares, laborales, amorosos…
Muchos son los inconvenientes que esta falta de conexión conllevan y que inciden en la capacidad de las personas para vivir una vida plena, especialmente cuando este trastorno se da muy a largo plazo.
Es, cuando empezamos a notar que somos incapaces de sentir emociones o empatía hacia los demás debido a nuestra necesidad de control, cuando podemos realmente estar sufriendo de esta problemática.
Las personas que viven en este estado de desconexión pueden presentar cierta inclinación al arte o la ficción para tratar de sentir aquello que el vacío del día a día no les permite.
También pueden hacer uso de sustancias nocivas para la salud, como drogas o alcohol, para poder dejar a un lado la presión a la que se someten.
A largo plazo, puede acarrear consecuencias muy negativas en las vidas de los individuos que lo sufren y de sus allegados.
Padecer el síndrome de desconexión emocional nos lleva a sentirnos desconectados de nuestras emociones momentáneamente.
Las emociones son necesarias para sobrevivir, nos dan pistas y nos indican qué necesitamos o qué debemos evitar, para posteriormente tomar decisiones.
Cuando esta desconexión es experimentada a largo plazo, nos encontramos ante un desorden que incide en nuestro día a día, inhabilitándonos a la hora de vivir una vida completa y saludable.