Puede que esté empezando a faltarte conexión emocional con tu pareja. La pareja no es un fin en sí mismo, es una relación enriquecedora, que te aporta y en la que tú aportas. Es un espacio en el que te sientes libre de ser tú mismo, a la vez que dispuesto a hacer feliz a tu compañero o compañera.
La conexión emocional es un lazo que establecemos con algunas personas, no solo la pareja sino también con los buenos amigos, y que va más allá de la coincidencia de gustos o la atracción física. Un vínculo afectivo muy especial, que nos genera seguridad y confianza, basado en la empatía, el respeto, el interés y la comunicación.
Pero, esa coincidencia emocional casi mágica y siempre especial no es eterna. Necesita alimentarse de detalles y actitudes que pueden ir menguando con la convivencia. Son ejemplos significativos para explicar algunas de las razones por las que perdemos la conexión emocional con la pareja, como dejar de preguntarle a nuestra pareja cómo le ha ido el día, no tener un gesto cariñoso cuando intuimos que está de bajón o tiene algún problema, o no contarle eso que nos preocupa.
Esto tiene que ver con el distanciamiento, con la falta de comunicación y, también, con la alegría y las ganas de disfrutar que todos necesitamos compartir.
Afortunadamente, la vida es más intensa y gratificante que una comedia romántica o un cuento de hadas, y nada está escrito de antemano, por lo que hay que ponerle esfuerzo, ganas y la intención de seguir evolucionando para recuperar la conexión emocional.
Hay que empezar a provocar algunos cambios, como demostrar gratitud para mejorar la conexión emocional, buscar más momentos para estar juntos y solos, o utilizar caricias para combatir la rutina y atajar los problemas antes de que se enquisten.
La conexión emocional es una parte esencial de tu relación de pareja, así que hay que mimarla y dedicarle el interés que se merece para disfrutar ambos.