Lo primero, es hacer con que el niño o niña tenga conciencia de sus emociones negativas. Es necesario identificar cada una de estas emociones y tenerlas como algo que nos puede hacer mucho daño. Habla con tu hijo, comparte tus emociones con él y explícale cómo intentas controlarlas.
Para enseñar a los niños a controlarlas también es necesario que se orienten a los pequeños a entenderlas. ¿Por qué tengo miedo?, ¿Por qué estoy sudando tanto sólo para hablar en alto en el aula? Nada mejor que ellos la detecten y busquen el por qué de sus emociones.
Es importante enseñar al niño que no hay una razón justificable para que estas emociones les paralicen o les impidan de hacer algo que quiere y desea. Que hay que combatirlas cada vez que aparezcan y no dejarlas que le dominen.
Poner la transformación en acción. Es decir, en lugar de sentirse inseguro, mejor alimentar su autoestima y armarse de valor; en lugar de tener miedo, mejor enfrentarse a ello con fuerza, fe y determinación; en lugar de sentirse ansioso, mejor concentrarse en vivir bien el momento presente; en lugar de desear lo que los demás tienen, mejor felicitarles por tenerlo.