Los niños que tienen un hermano o una hermana desde los primeros años de sus vidas se ven obligados a compartir y esto les ayudará a desarrollar el valor de compartir, lo que hará que el niño sea más altruista con otros niños y también cuando sea adulto. También les ayudará a mejorar las habilidades para estar en grupo y trabajar en equipo. Los hermanos comparten los padres y esto puede causar celos que, si son manejados adecuadamente por el padre y la madre, no tendrán consecuencias en el desarrollo del niño; al contrario, le ayudarán a desarrollar su madurez social y emocional. Además de los celos, a veces, en una relación entre hermanos no faltan las pequeñas peleas o las disputas que, en un principio, podrían representar algo negativo, pero en realidad permiten afinar habilidades sociales necesarias para relacionarse con los demás, favorecer el crecimiento y prepararlo para enfrentarse al mundo lo mejor posible. Pero, a pesar de los momentos de celos y peleas, dos hermanos que pasan juntos la mayor parte del tiempo desarrollarán un amor y una amistad profunda que los hará cómplices. Jugando juntos, además de disfrutar y mejorar sus habilidades de juego, los hermanos aprenden a negociar, a ceder, a priorizar las necesidades del otro y a desarrollar una mayor generosidad y empatía.
Tal y como afirma el estudio realizado por dichas universidades, el hermano mayor desempeña un papel muy importante y, muy frecuentemente, se considera una figura y un punto de referencia indispensable. Para el hermano menor, es un modelo a seguir y, a veces, incluso trata de imitarlo para ser como él. Los hermanos mayores aprenden la importancia de cuidar de los hermanos menores y enseñan la independencia, la autonomía y los valores del respeto y la cooperación. Adquieren un sentido de responsabilidad ante los hermanos menores y esto les lleva a una mayor imaginación y pensamiento flexible. Los hermanos menores ven a los mayores no solo como modelos a imitar, sino también como fuente de compañía y como sus mejores confidentes. Se sienten protegidos y recurren a ellos en momentos de dificultad.
Compartir es un elemento importante en la relación entre hermanos. Compartir un juguete o una habitación enseña a ser altruistas y ayuda a desarrollar habilidades que serán fundamentales durante el crecimiento y la edad adulta.