La técnica de modificación de conducta que le presentaremos a nuestros niños será la de “Trabajar para Elegir”. Con ella: Les estaremos dando esa dosis de motivación externa que necesitan. Les ofreceremos pequeñas recompensas a lo largo de todo el día. Tendrán recompensas a corto plazo, mucho más efectivas y motivadoras cuando el TDAH está presente. Estarán aprendiendo el valor del esfuerzo. Obtendrán aquello que se ganan por su trabajo pero, si no trabajan, también serán ellos los que lo pierdan, sólo ellos. No lo verán como un castigo, al que ya están demasiado acostumbrados. Será una consecuencia directa de su actuación. Aprenderán además, el sentido de la responsabilidad de sus actos.
Una de las claves está en que “sepamos vendérselo bien”. Como siempre advertimos desde Red Cenit, antes de aplicar cualquier técnica de modificación de conducta debemos explicarles a los niños, en tono positivo, el por qué lo vamos a hacer y las condiciones y funcionamiento de la misma. Les podemos decir, por ejemplo, que como nos hemos dado cuenta de que nos pasamos el día discutiendo, castigando, riñendo, gritando…, y esto es algo que no nos gusta, vamos a cambiar todos un poquito. Puesto que ya es “mayor”, a partir de ahora para ganarse el derecho de hacer o de disfrutar de algo, que hasta ahora no le había costado nada, primero deberá esforzarse y cumplir con lo que le hemos pedido.
Para ello dividiremos el día en periodos, dependiendo de la gravedad de las dificultades y/o problemas que tenga cada niño. Se trata de hacerles fácil que nos obedezcan y de que ellos se den cuenta que son capaces de hacerlo. Supongamos que dividimos el día en cinco partes: antes de ir al colegio, en el colegio, a mediodía, antes de cenar y después de cenar. Durante cada periodo deberá completar la/s tarea/s asignada/s para poder acceder al privilegio elegido. Intentemos no sobrecargarlos de tareas, al menos al principio. Mejor poco a poco. Recordemos que les estamos ayudando.
Por supuesto esto, ni es magia, ni actúa con la inmediatez de la medicación. Los que nos rodeamos de niños con TDAH sabemos que, conseguir que hagan lo que les pedimos es un desafío casi constante. De ahí, la necesidad de que nuestra paciencia, firmeza y constancia a la hora de aplicar esta, o cualquier otra técnica de modificación de conducta, no tenga límites. Contaremos además con un Plan B que utilizaremos cuando no hagan aquello que les hemos indicado: “Tiempo Muerto”. No tendrá permiso para hacer NADA, sólo lo que le hemos pedido. Además, tendrá que reparar su mala actuación bien disculpándose, bien haciendo algo para compensar su desobediencia y, por supuesto, cumplir con lo acordado.