Los niños que presentan TDA suelen destacar por presentar una falta de atención y concentración, lo que conlleva una pérdida considerable de información. Por otro lado, cuando se trata de un TDAH, los niños suelen mostrarse inquietos, presentando una excitación continua. Suelen tener dificultades para permanecer sentados, moviéndose, saltando o corriendo, resultando difícil mantener la compostura, como resultado de esa hiperactividad. Las diferencias más destacables entre TDA y TDAH se encuentran relacionadas con la sintomatología. Para poder tener una imagen clara de los diferentes síntomas de uno y otro trastorno, se ha preparado una tabla que muestra los siguientes síntomas de TDA: falta de concentración, parece que no presta atención cuando se le habla directamente, comete errores por descuido o por no fijarse en los detalles, dificultad para seguir instrucciones, dificultad para terminar tareas, problemas de organización y administración del tiempo, evita tareas que le exijan concentración y esfuerzo mental, se olvida de hacer las tareas diarias, pierde cosas importantes como libros, llaves, gafas, móvil. Mientras que los síntomas de TDAH incluyen mucha inquietud, impaciencia, hiperactividad, impulsividad que le lleva a tomar acciones precipitadas, dificultad para realizar actividades tranquilas, hablar mucho, tener problemas para esperar el turno, interrumpir a los demás de manera constante, dar respuestas bruscas sin pensar en las consecuencias. Ambos se pueden considerar diferentes tipos del mismo trastorno, donde en uno predomina la inatención, mientras que en el otro las características diferenciadoras son la hiperactividad e impulsividad.