Una decisión que está provocando que muchos abuelos sufran lo que es conocido como el “síndrome de los abuelos esclavos” una enfermedad grave que genera una sobrecarga física y emocional, causa desequilibrios graves y progresivos.
Por un lado, existen efectos físicos a consecuencia de la ansiedad que les causan a los abuelos ciertas situaciones que no pueden controlar.
Estos efectos pueden derivar en taquicardias, presión arterial alta, mareos, sofocos, respiración entrecortada, dolor crónico en articulaciones y espalda por los esfuerzos corporales, así como dificultad para conciliar el sueño por la noche derivado de un agotamiento físico.
Por otro, hay abuelos que se sienten desbordados a la hora de manejar situaciones estresantes como puede ser la crianza y la educación de sus nietos.
En estos casos además suelen sentirse culpables e inútiles, sentimientos que les provocan una inmensa tristeza y un abatimiento generalizado.
Conocer y respetar los límites de los abuelos debe ser prioritario, ya que la vejez debería ser una etapa de liberación de cargas y un transcurso de la vida que generalmente paralelo a la jubilación; tiempo de descanso, ocio y tranquilidad.