Pensar demasiado produce muchísimas consecuencias adversas, ¿te has dado cuenta?: tu estado de ánimo empeora porque remueve tus pensamientos y sentimientos más negativos, no te ayuda por tanto a encontrar la solución a tus problemas pero sí acaba con las ganas de intentar solucionarlo.
Si tienes tendencia a pensar demasiado, tu objetivo va a ser desarrollar la capacidad de cortar el pensamiento obsesivo, de reinterpretar y sustituir estos pensamientos por otros constructivos y realistas.
Las personas que son realmente felices tienen la capacidad de distraerse y concertarse en actividades agradables que les aleje de estas reflexiones sombrías.
Las personas que les cuesta desprenderse de la información desfavorable, son las mas infelices, ya que como depende de la interpretación negativa, casi cualquier acontecimiento puede conseguir que uno se sienta mal consigo mismo.
Pensar demasiado en un problema puede terminar siendo un problema en sí mismo.
Hay cinco estrategias efectivas: 1 – ¡Distráete! La actividad que elijas tiene que ser lo bastante interesante.
Lo mejor son las actividades que te hacen sentir feliz, curioso, tranquilo, divertido u orgulloso.
2 – Técnica de parada de pensamiento Consiste en decirte a ti mismo “basta” , dándote la orden de parar cuando descubres que has vuelto a pensar demasiado y parar inmediatamente de hacerlo.
3 – Treinta minutos La tercera es reservar treinta minutos todos los días para dedicarte a pensar en exceso…si, eso es, tendrás un tiempo limitado al día para preocuparte, pero un tiempo en concreto, no podrás hacerlo el resto del día.
Tú decides sobre qué pensar.