Ya me enojé con mi papá, mi mamá no me entiende, no aguanto a mi hermano o hermana.
Seguro que has tenido inconvenientes con algún miembro de tu familia, sino es que con todos, y muchas veces no sabemos qué hacer.
Desde que nacemos tenemos que convivir con nuestra familia.
Lo que vemos y lo que aprendemos nos parece normal, estamos acostumbradxs, pero eso no quiere decir que sea lo más sano.
Lo que sí es totalmente normal es que existan conflictos familiares, dado que todos pensamos de distinta manera.
En cuanto a la clásica frase que se nos ha dicho de es tu familia y la tienes que querer, no es verdadera.
¿Por qué tendrías que querer a alguien que no te cae bien, que quizá ni te trate bien?
El que sea tu familia no quiere decir que te puedan tratar de una mala manera y que tengas que estar ahí incondicionalmente.
En fin, déjame contarte acerca de un psicoanalista llamado Donald Meltzer que habla de 4 tipos de familias.
La familia integrada es la mejor forma de familia, los roles son flexibles y se fomenta la capacidad reflexiva.
Cada miembro puede pensar diferente sin que exista problema por ello, se aceptan las críticas, hay un equilibrio entre el individuo y el grupo.
La familia aislada sobresale la individualidad, por lo tanto se causa un deterioro de la identidad grupal.
Las interacciones dentro de la familia son superficiales.
La familia aglutinada es donde existe la falta de identidad propia, y la persona como individuo tiene poca importancia.
Puede haber sensación de que uno no puede salir de la estructura familiar, la familia uniformada tiene tendencia a la sumisión.
Las interacciones son rígidas, prevalece la autoridad, hay mucho control y poco análisis.
Reconoce qué tipo de familia tienes para que puedas empezar a solucionar el conflicto, no obstante, si crees que ya has intentado de todo y sigues sufriendo, aquí te dejo 7 consejos para lidiar con tu familia.
Primero, identifica qué es lo que te causa malestar.
En muchas ocasiones pensamos en algo, pero en sí tiene que ver con lo que hay detrás.
Por ejemplo: situaciones en las que solo recibes críticas de tu madre.
Lo que hay detrás puede ser que puedes creer que realmente haces todo mal e incluso que no sirves, y eso es lo que verdaderamente te ocasiona malestar.
Sé empático, tus papás tienen una historia detrás y que probablemente no sean conscientes de cómo se comportan debido a ello.
Si tienes hermanos y/o hermanas, aunque tengan los mismos padres, lo viven de forma distinta, eso te ayudará a poder ser comprensivo.
Comunícate asertivamente, ten claro lo que quieres decir, cuáles son tus objetivos.
Haz saber lo que tú sientes y piensas, escucha lo que tienen para decir, lleguen a acuerdos.
Regula emociones, reconoce lo que vas sintiendo en el momento del conflicto para que respondas de la mejor forma posible.
Por ejemplo: si ya sabes cómo te pones cuando te enojas y que eso sólo lo empeora, busca lo que te funcione para no hacerlo, como retirarte del lugar haciéndole saber a la otra persona que lo harás y que después regresarás a hablar.
Establece límites, no respondas al conflicto, se requiere de un mínimo de dos personas para que exista, sé claro, congruente y directo.
Tienes que saber qué es lo que ya no estás dispuesto a seguir aguantando, no te sientas culpable.
O quizá no dejes que te hagan sentir así, es muy común debido a que cuando algún integrante de la familia hace algo distinto en la dinámica es señalado de ser el malvado.
Chantajes y manipulaciones hacen que sintamos culpa, piensa en si realmente le estás haciendo daño a alguien como para sentirte así.
Analiza la situación, si consideras que tu salud física y mental está en riesgo, si notas que tu vida pudiera estar en riesgo y ves que los familiares seguirán siendo así, piensa seriamente en poner distancia.
El sentirse no visto, creer que no es importante lo que decimos, pensar que no se tienen opciones con la situación familiar no tiene por qué seguir siendo de esa forma.
Ten en cuenta que los demás no van a cambiar sólo porque sí, pero tú sí puedes hacerlo y eso hará toda la diferencia.
Por lo tanto, se tiene que hacer consciencia de lo que nos está molestando, con lo que no se está cómodo, para que partiendo de ahí se pueda generar un cambio.
Si tienes problemas con algún familiar que ya no sabes ni qué hacer, asiste con un psicólogo o psicóloga para que te pueda orientar en el tema y logres el bienestar que mereces.