El embotamiento emocional en la depresión causa el abandono del tratamiento hasta en el 35 por ciento de casos.
Quienes lo sufren experimentan una reactividad emocional reducida, tienen un sentimiento de desapego de la realidad y falta de interés y placer, lo que puede afectar a la toma de decisiones, las relaciones interpersonales y el auto-cuidado, además de estar asociado a la disfunción sexual.
Alrededor de la mitad de los pacientes que reciben tratamiento antidepresivo con ISRS o IRSN padecen embotamiento emocional.
Tras la mejoría de los síntomas de la enfermedad, es habitual que comenten que están ‘aplanados’, ‘pasotas’, ‘como en el limbo’, porque nada les afecta.
De ese 50 por ciento que lo sufre, la mitad lo percibe como algo negativo, al reducir sus emociones positivas, su implicación con los demás y su pasión e inspiración vital.
Los pacientes con embotamiento emocional experimentan la sensación de no tener ilusión por nada, y lo aprecian porque son cosas que antes les hacían disfrutar, pequeños placeres: no disfrutan de estar con amigos, jugar con sus hijos o sus nietos, no les preocupan problemas que antes sí lo hacían, es como si no sintieran emociones en un sentido u otro, como si les diera todo igual.
El embotamiento o indiferencia emocional puede conducir al abandono del tratamiento, con tasas que alcanzan hasta el 35 por ciento de los casos y a una recaída.
Por eso es necesario que los médicos y psiquiatras exploren el fenómeno del embotamiento emocional, evalúen cómo es percibido por el paciente y tomen las decisiones adecuadas, ya que un mayor embotamiento emocional se asocia con una menor tendencia a la remisión sintomática de la enfermedad.
Es necesario, por esto, que los profesionales conozcamos la existencia de este síntoma, para poder abordarlo y tratarlo pronto.