Si quieres construir grandes amistades, tienes que ganarte la confianza de la gente.
La confianza es lo que marca la diferencia entre un conocido y un amigo.
Hablas con conocidos, pero confías en tus amigos.
Todo el mundo necesita una persona en su vida de la que pueda decir: “Esa persona es segura.
Puedo compartir cualquier cosa con esa persona.
No me van a mirar de reojo.
No me van a rechazar.
No me va a dejar.
Va a estar ahí”.
Necesitas una persona segura con la que puedas compartir todo: tus miedos, las peores cosas que sientes sobre ti mismo y tus dudas.
Es esencial que lo que se diga entre tu y esa persona se mantenga confidencial.
Si realmente quieres que la gente confíe en ti, no puedes ser un chismoso.
Si te preguntas por qué no tienes relaciones profundas, puede ser porque eres un chismoso.
¡Así que nadie confía en ti!
La Biblia dice que construyes confianza en una amistad guardando confidencias: “El chismoso anda contando secretos, pero los que son dignos de confianza saben guardar una confidencia.” Proverbios 11:13 (NTV).
La confianza tarda años en construirse y se puede perder en un segundo por el chisme.
Si quieres tener amistades profundas, tendrás que aguantarte los chismes.
Solo decide no chismear más.
Si no haces ese compromiso, nunca tendrás amistades profundas, porque la gente será superficial contigo.