Para ayudar a un adolescente con problemas de socialización, es importante recordar que las crisis pueden tener lugar tanto en niños más pequeños como en mayores, y se manifiestan cuando un niño o niña se ve completamente superado por la emoción y se siente abrumado.
Los adolescentes pueden aguantar todo el día en la escuela y luego volver a casa y cambiar rápidamente su comportamiento. Para manejar estos cambios de actitud, se puede empezar escuchando sin interrumpir, ya que los más mayores pueden tener estos cambios rápidos de comportamiento y hablar de una manera muy angustiada sobre lo que está mal.
Empatizar sinceramente también es efectivo, expresando que "eso es terrible" o "lamento mucho que haya sucedido", ya que expresar emociones con palabras genera todo el alivio que un joven necesita.
Validar la angustia es muy efectiva, especialmente con los adolescentes, diciendo "tus sentimientos tienen sentido y puedo entender por qué estás teniendo esa reacción".
Apoyar que se enfrente a ello, ayudándolos a consolarse a sí mismos, como la respiración profunda y lenta, también es útil.
Expresar confianza, mostrando apoyo y diciendo cosas como "esto es difícil, pero no durará mucho tiempo", puede ser de gran ayuda.
Ofrécete a ayudarle a resolver problemas, diciendo "¿necesitas ayuda para tratar de resolver este problema?", lo que puede mantener la conversación abierta.
Dividir el problema en dos, en cosas que pueden cambiar y cosas que no pueden cambiar, y buscar posibles soluciones para los problemas que se pueden cambiar, puede ser muy efectivo.
Finalmente, promover la aceptación de lo que no se puede cambiar, hablando de ello en términos de cuánta energía tienen y diciendo "solo tienes tanta energía, así que guárdala para los problemas en los que realmente podemos hacer algo", puede ayudar a los jóvenes a aceptar los problemas que no se resuelven fácilmente.