Busca información acerca de la fobia social. Intenta entender cómo se siente tu hijo y a qué se debe. Tener fobia social limita mucho a la persona, y por eso es imprescindible entender primero las causas y los síntomas antes de intentar ayudar a la persona que lo padece. Nunca presiones a tu hijo para que salga o se relacione. De este modo lo único que conseguirás es empeorar la situación y que se sienta aún peor. Escúchale. Piensa que no tiene a mucha gente con quien compartir sus sentimientos y aquello que piensa. Es posible que tu hijo pase mucho tiempo a solas entre sus pensamientos de culpa y sentimientos de inferioridad. Por eso es importante que sepa que estás ahí para escuchar todo lo que tenga que decir. No le preguntes continuamente sobre él o sobre qué le pasa. Para que sepa que estás a su lado, es importante que sepa que estás accesible y que cuando necesite y quiera abrirse, estarás ahí para escucharle realmente para escucharle sin juzgarle y empatizando con él. Es importante que tu hijo sepa que estás a su lado y que le quieres por quién es. Esto no significa aplaudir que se encierre y quiera estar siempre solo, ni mucho menos. Pero sí elogiar los pequeños pasos en positivo que dé para mejorar su situación. Cuando tu hijo muestre un comportamiento adecuado y haga un esfuerzo para superar su fobia, es importante que sepa que valoras su esfuerzo. No es necesario hacer una fiesta, sino más bien algún comentario positivo como por ejemplo "Me alegro que hayas salido al centro comercial con tus amigos esta tarde". Infórmale. Habla con tu hijo sobre su trastorno, que no se convierta en tabú. La falta de información puede hacerle creer que su problema no tiene solución. Puedes facilitarle páginas de Internet o libros para que esté bien informado y entienda que su fobia es a causa de una respuesta errónea que ha aprendido y que puede volver a aprender la respuesta correcta con ayuda de un profesional. Puede que tu hijo quiera afrontar la fobia por sí mismo, si es así debéis estar seguros que puede hacerlo y que está preparado para ello. Si no es así, aconséjale que visite a un especialista para que le oriente en su mejora. Piensa que el psicólogo también será una figura amenazante y necesitará tu apoyo, por eso es conveniente que sepa que estarás a su lado a toda costa y que le acompañarás en las primeras sesiones.