Para superar la desintegración familiar, lo primero que debes hacer es aceptar la realidad y no pensar demasiado en lo que pudiste haber hecho para impedirlo. Concéntrate en tu rol de padre y organiza tu agenda para que compartas tiempo con tus hijos, aunque ya no vivas con ellos. Busca la ayuda de otros, tener amigos con los que puedas expresarte con libertad puede ser la medicina que necesitas para curar tus heridas. Desarrolla paciencia contigo mismo, toma las cosas con calma y no te frustres contigo mismo. Recuerda que ninguna situación es eterna, eso incluye los malos momentos, date tiempo y pronto te recuperarás. Es cierto que el dolor no desaparecerá de inmediato pero estas sugerencias pueden ayudarte mientras lo hace. Puedes sobreponerte al dolor y quizá esto te abra la puerta a otras oportunidades de crecer como persona y de vivir nuevas experiencias. No te des por vencido, todos los miembros de la familia atravesarán un proceso semejante al duelo, aunque lo manifiesten de maneras distintas. La desintegración de la familia puede ocurrir por diversos motivos, pero no importa qué haya provocado, puedes seguir adelante. Estamos en una época donde todo puede variar drásticamente, si estás preparado podrás sobrellevar cualquier situación con optimismo.