Según el educador Jean Faull, autor del libro Luchas de poder: resolución de batallas emocionales con tus hijos; "cuando una relación sufre deterioro, debido a una lucha de poder o a alguna situación estresante en particular, una vez que el problema se haya resuelto, es responsabilidad de los padres retomar las riendas de la relación".
El amor incondicional es el reparador por excelencia en la relación que querramos recuperar con nuestros hijos.
El profesional llama amor incondicional a aquel amor que se basa simplemente en la existencia de ese ser que es tu hijo, ya que el amor de padre no depende, o debería ser así por lo menos, de la apariencia de nuestros pequeños ni de sus logros o de sus talentos.
Si lo sientes, por qué no decir "te amo" a nuestros hijos hasta el cansancio, hasta que las palabras parezcan gastarse.
Es obvio que los amas, pero poner el amor en palabras hace sentir al ser que las recibe seguro, tenido en cuenta, amado.
Dile "te amo y me alegra que seas mi hijo".
Abrázalo, como si en ese abrazo se te fuera la vida.
Mirarlo a los ojos cuando le hables.
Es importante hacer contacto visual, que tu mirada se encuentre con la tuya, de esa manera le estás diciendo que toda tu atención está puesta en él, que para tí lo que te está contando es importante.
Ante una emoción negativa de tu hijo, como puedes ser los celos hacia su hermana o un enojo, no la desmerezcas; cálmalo, dile que lo comprendes y dale la oportunidad de que te cuente por qué se siente así y qué necesitaría para sentirse mejor.