La vida de una persona con ansiedad es tranquila y normal hasta que aparecen problemas, que se aferran y hacen sufrir una terrible angustia en el corazón. Sentía mucho agobio y era abismal la forma en la que me hacía sentir mal, a veces solo de pensarlo llegaba a medio asfixiarme de tanto llorar. Yo me encontraba muy cansada mentalmente y físicamente, caminar o hacer tareas básicas del día me agotaban. Con la ansiedad lloras y mucho, a veces es porque no sabes controlarlo, otras porque no sabes qué te está pasando y por último para desahogarte. Te crea pájaros en la cabeza que van multiplicándose y creando un revuelo de ideas oscuras. También me hice más insegura, era menos sociable, más tímida, no me gustaba estar con mucha gente porque me creaba molestia y no estaba a gusto del todo. La mayoría me han descrito este dilema como sensación de ahogo, nerviosismo, no poder dormir, dolor en el estómago y pecho junto con miedo o mareo. La ansiedad te distorsiona la vida pero solo tienes que aprender a decir a tu cabeza que se calme y que todo va a pasar e irá a mejor.