Qué hacer si mi familia me produce ansiedad.
No es por maldad, ni por ser un hijo, un padre o un hermano desnaturalizado.
Es porque ser familia no hace que milagrosamente nos llevemos bien, nos queramos, disfrutemos de compartir actividades y nos muramos de ganas por pasar tiempo juntos.
Considerando que, en este caso puntual la persona es un familiar directo, es muy importante partir por trabajar los sentimientos de culpa que esto puede provocar, es parte de la naturaleza humana y que pertenezca a la familia no asegura que sea una persona grata.
Ni siquiera depende del cariño o el agradecimiento que puedas sentir hacia esa persona, basta con que su forma de ser no sea compatible con la tuya para experimentar sentimientos de desagrado.
En vez de restarse de lleno de los eventos familiares, una buena estrategia es exponerse poco: no prestarle atención a ciertas conversaciones, no sentarse junto a la persona, traer a la conciencia lo que se siente y comprender que no es malo ni poco importante, sino que es algo natural y más común de lo que se piensa.
No sentir culpa por ello, sino más bien actuar de una manera que a ti te haga sentir bien.
Acepta la situación.
Sé educado.
Respira antes de hablar.
Deja ver tu molestia con elegancia.