Los principales duelos de la adolescencia son:
1-Pérdida de la infancia,
2-El duelo por los cambios corporales y la aparición de la sexualidad,
3-El duelo por el abandono de la dependencia y el comienzo de la independencia.
Esto implica dar paso a una nueva forma de autopercibirse, dejar de lado la condición propia de la infancia, aceptar los cambios que se van presentando y permitir la búsqueda de una nueva identidad adulta mientras se abandona la identidad infantil y cambian las formas de vincular, relacionarse y pensarse.
Sin embargo, con la pubertad dicha imagen comienza a presentar cambios corporales evidentes no elegidos de tal manera que el niño o la niña deberá aceptar que el cuerpo infantil en el que se reconocía ya no estará nunca más pues ahora su aspecto comenzará a ser diferente a causa de las hormonas sexuales que despuntan en este periodo y que, a su vez, le llevan a sentir y experimentar su cuerpo a través del deseo y la sexualidad.
En la niñez, los padres y las madres se encuentran en un lugar especialmente relevante, de privilegio e idealizado desde la mirada del niño o niña.
Sin embargo, en la adolescencia caen de ese pedestal comenzando así la separación de los padres y el comienzo de la individuación.