Los efectos psicológicos del duelo son normales ante una pérdida, ruptura o separación. Esta puede manifestarse, frente a una ruptura de relación de pareja, pérdida del trabajo, muerte y otras circunstancias. El proceso de duelo implica manifestación de emociones, sentimientos y comportamientos durante su transcurso, como lo son la tristeza, llanto, desconsuelo, angustia, desánimo y a veces culpa. Cómo enfrentamos la muerte de un ser querido depende de distintos factores, tales como características individuales, aspectos culturales, las circunstancias, el tipo de muerte, la relación con la persona fallecida, entre otros aspectos. Los aspectos individuales que pueden afectar el enfrentamiento a la muerte pueden ser creencias acerca de la muerte, padecimiento actual o pasado de un trastorno mental o la capacidad de resiliencia. Por ejemplo, una persona que está padeciendo un trastorno mental podría ver agudizados sus síntomas. Si alguien percibe la muerte como algo tremendamente perturbador, es posible que experimente más tristeza y ansiedad, en comparación a alguien que perciba la muerte como un paso para una mejor vida. La capacidad de resiliencia contribuye a la fortaleza y a la aceptación de la pérdida. Mientras más cercana fue la relación con la persona fallecida, más perturbación emocional podría llegar a producirse. Se puede llegar a vivir una tristeza, angustia, desconsuelo, vacío. El tratamiento psicológico puede contribuir a la aceptación de la pérdida, a otorgar un espacio de escucha y contención para poder expresar todo lo que se siente y orientar a tomar decisiones en función de reordenar la vida sin la persona amada.