Por eso, tu cerebro busca la vía de escape más sencilla para que vivas el menor tiempo posible esa situación desagradable.
Pero esto es solo la punta del iceberg, te estás quedando en la superficie de la situación, por eso los conflictos continúan y se repiten.
Pero, ¿cómo resuelvo los conflictos desde el origen?
Con honestidad, responsabilidad y descubriendo qué es lo que, de verdad, te molesta de esa situación.
Para esto, necesitas enseñar a tu cerebro a analizar y reflexionar sobre tus pensamientos para crear nuevas rutas a la hora de resolver los conflictos.
Y voy a darte una herramienta que te servirá para esto.
Cuando se despierte en ti una emoción que te desagrade:
Pregúntate: “¿Qué es lo que me molesta de esta situación?”
Escribe tu respuesta
Cuando la tengas escrita, pregúntate: “¿Y qué es lo que me molesta de esto (de la respuesta que has escrito)?”
Nuevamente, escribe tu respuesta
Y vuelve a preguntarte: “¿Qué es lo que me molesta de ello?”
Continúa escribiendo tus respuestas y preguntando sobre ellas “¿qué es lo que me molesta?”
Llegará un momento en el que la respuesta será siempre la misma, y ahí tendrás el verdadero motivo por el que esa situación despierta en ti esa emoción que te desagrada y te cuesta gestionar.