El miedo a ir a la universidad es un temor relativamente frecuente en la consulta de un psicólogo. Los que lo padecen lo pasan francamente mal, debido a que, en muchos casos, las tareas académicas son su única obligación, motivo por el cual se sienten culpables. En muchos casos sienten que están fallando a todo el mundo, incluido ellos mismos, y que son un fraude.
En el origen de un miedo a ir a la universidad puede estar tanto un miedo social previo como una inseguridad a comprender la dinámica de la facultad o sentirse incapaz de hacer frente al nuevo reto y sacar los resultados esperados. El paso del bachillerato a la universidad es abrupto, las dinámicas son diferentes, hay que conocer gente nueva y enfrentarse a retos burocráticos, emocionales, sociales e intelectuales.
Para personas con miedos sociales, enfrentarse a un entorno social completamente nuevo, es muy estresante. Pueden temer quedarse aisladas, sin grupo, o sentir angustia ante la posibilidad de que les ridiculicen en público.
Cambiar de un entorno controlado, en el que la información se ofrece de forma más estructurada, como es en Bachiller, a un sistema académico completamente nuevo como es la facultad, desconcierta y agobia a muchos estudiantes, que sienten que van mendigando y buscando desesperadamente la información en un entorno nuevo.
Este desconcierto inicial, en personas con baja autoestima, o muy exigentes, puede generar estrés y bloqueo, constituyendo un mal punto de partida, pues la ansiedad elevada provoca estrechamiento atencional y visión túnel, provocando que cada vez se enteren menos de la materia.
Si se junta con miedo social, con un no saber pedir ayuda, con una presión a rendir de modo notable… el drama puede estar servido y puede desencadenar miedo a ir a la universidad.