Las relaciones con los demás son fundamentales para formar nuestra autoestima. De esta manera, sabemos que las buenas relaciones sociales potencian nuestra autoestima y las personas con buena autoestima, crean, fomentan y se vinculan de manera sana y satisfactoria. Por ende, es fundamental la autoestima en las relaciones interpersonales. De esta forma, según tengamos la autoestima, nuestros encuentros sociales serán de una forma u otra. Las personas con baja autoestima pueden presentar dificultades para manejarse de manera eficaz en una situación social, se sentirán inseguros y al no confiar en ellos mismos podrán comportare de una manera cohibida y poco natural. Cuando las relaciones interpersonales son respetuosas y satisfactorias generan un terreno común para disfrutar la experiencia de interactuar y compartir con otras personas. En la medida que una persona sea más hábil al construir y mantener relaciones interpersonales, anticipando y reconociendo las preferencias de la otra persona, apreciándolas y estando dispuesto a satisfacerlas en buena medida, las otras personas se sentirán más dispuestas a mantener esa relación.