Los trastornos de ansiedad tienen en común otro rasgo de personalidad: la evitación del daño o inhibición conductual. Las personas con un nivel alto de inhibición conductual o evitación del daño suelen evitar y mostrarse inhibidos ante estímulos novedosos o no familiares, suelen reaccionar con retraimiento. Se trata de personas cautelosas, tensas, aprensivas y pesimistas. La evitación del daño también se ha visto asociada al Trastorno de Pánico. Algunos estudios sugieren que las personas con ataques de pánico podrían tener unos rasgos temperamentales comunes que precederían la aparición del trastorno. Otros rasgos de la personalidad como el perfeccionismo, la rigidez, la dificultad para adaptarse a los cambios, el control excesivo, aparecen a veces asociados a problemas de ansiedad. Las personas con un nivel elevado de ansiedad rasgo presenta, por regla general, una ansiedad estado también elevada. Una persona con un nivel de ansiedad rasgo bajo puede mostrar de forma puntual reacciones de ansiedad de elevada intensidad ante situaciones que perciba como amenazantes. Los trastornos de ansiedad tienen en común otro rasgo de personalidad: la evitación del daño o inhibición conductual.