El duelo por rompimiento amoroso es más difícil de superar que la pérdida por muerte.
A diferencia del duelo por muerte, que ha sido ampliamente estudiado por los psicólogos, se carece de investigación seria sobre el duelo por rompimiento amoroso.
La pérdida por muerte enfrenta el individuo a un final definitivo, sin las expectativas del nuevo comienzo que a menudo acompañan al proceso por rompimiento amoroso y que conducen a prolongar el duelo.
La Evaluación Tridimensional de Duelo por Rompimiento Amoroso identificó las diferentes etapas de este proceso y sus manifestaciones a partir del motivo del término de la relación.
Rozzana Sánchez Aragón concluyó que las etapas del duelo amoroso tienen similitudes a las observadas en el duelo por muerte, ya que los individuos presentan en ambas situaciones ira, negación, depresión y seudoaceptación.
Quienes terminaron su relación por la infidelidad tienden a la seudoaceptación, el desaliento, y dejan de lado la negociación.
La pasión romántica y la adicción al amor, es decir, que si en la pareja una de las dos partes está fuertemente vinculada en lo emocional o en lo físico a la otra persona, le será mucho más difícil sobrellevar un duelo.
La experiencia de enfrentar un duelo amoroso puede ser una lección de vida para las personas, aunque duela.
La académica universitaria destacó la necesidad de vivir ciertos procesos, pues la experiencia de enfrentar un duelo amoroso puede ser una lección de vida para las personas, aunque duela.