El miedo a lo desconocido forma parte de la naturaleza humana. Cuando este aparece a la hora de comenzar un nuevo trabajo, suele verse esa situación como un obstáculo que impide dar el paso. Sin embargo, existen herramientas que ayudan no solo a identificar qué es lo que está sucediendo, sino a tener una actitud positiva y lidiar con los desafíos de un nuevo trabajo. El miedo en el ámbito laboral surge cuando se ha tenido una experiencia negativa en un trabajo anterior. Un dato a tener en cuenta es que esta experiencia no suele tener que ver sólo con la empresa, sino también con el líder que esa persona tuvo y/o sus compañeros de trabajo. Si bien quienes tienen su primera experiencia laboral tienen a su favor que su cerebro está menos contaminado de experiencias anteriores, hay que tener en cuenta que en esos casos opera la ansiedad convertida en estrés frente a lo nuevo. El miedo siempre hace una doble evaluación: una contextual sobre lo que está ocurriendo afuera y, por el otro lado, una evaluación acerca de nuestras competencias o capacidades para poder afrontarlo. Así es como surge, en algunos casos, el “síndrome del impostor”, el cual se da cuando alguien cree que en su trabajo anterior no se dieron cuenta de que no sabía tanto, pese a lo cual pudo llevarlo adelante, pero considera que en el nuevo empleo sí se van a dar cuenta y el miedo se manifiesta en la forma de temor por que no lo tome o por no ser sostenido laboralmente. Muchas de estas cuestiones nos hacen pensar en las expectativas: tenemos una necesidad imperiosa o personas con la que debemos cumplir, o determinados niveles o capacidades. Todo ello debe ser reevaluado, para dejar atrás el estrés generado. El trabajo es una parte fundamental en el adulto y al mismo tiempo ordenador de muchas cuestiones. Muchas veces lleva tiempo alcanzar el trabajo adecuado, lograr la complementación entre deseos y posibilidades, por lo tanto, es crucial ubicar cada cosa en su lugar: hay que aceptar que un nuevo trabajo puede ser una situación de complicación pero no de riesgo inminente. El trabajo no tiene que tener que ver con una situación de riesgo, sino con un cambio de rutinas. Es algo que ayuda a planificar y ordenarse. Por eso, frente a estas circunstancias, hay que trabajar mucho el autoconocimiento.