Entre estos, cabe decir que la ansiedad se vuelve un trastorno cuando va más allá de una preocupación o miedo temporales, prolongándose durante más de 6 meses. Es decir, para una persona con un trastorno de ansiedad, los síntomas que experimentan se convierten en algo que no les permite seguir con su vida de una forma adecuada, interfiriendo en sus actividades diarias, laborales y en sus relaciones interpersonales. Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse a través de distintos síntomas físicos, emocionales, cognitivos o conductuales. Según el DSM - V los criterios para el diagnóstico de ansiedad generalizada son: A. Al individuo le es difícil controlar la preocupación. B. La ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (y al menos algunos síntomas han estado presentes durante más días de los que han estado ausentes durante los últimos seis meses) (Nota: En los niños, solamente se requiere un ítem): Inquietud o sensación de estar atrapado o con los nervios de punta. Fácilmente fatigado. Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco. Irritabilidad. Tensión muscular. Problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto e insatisfactorio). C. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. D. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un médicamente) ni a otra afectación médica (p. ej., hipertiroidismo). E. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental p. ej., ansiedad o preocupación de tener ataques de pánico en el trastorno de pánico, valoración negativa en el trastorno de ansiedad social (fobia social), contaminación u otras obsesiones en el trastorno obsesivo-compulsivo, separación de las figuras de apego en el trastorno de ansiedad por separación, recuerdo de sucesos traumáticos en el trastorno de estrés postraumático, aumento de peso en la anorexia nerviosa, dolencias físicas en el trastorno de síntomas somáticos, percepción de imperfecciones en el trastorno dismórfico corporal, tener una enfermedad grave en el trastorno de ansiedad por enfermedad, o el contenido de creencias delirantes en la esquizofrenia o el trastorno delirante. De este modo, en los casos de personas con TDAH que presentan estos síntomas, se hace necesario un diagnóstico clínico que identifique si ese trastorno de ansiedad es derivado del TDAH o se trata de un trastorno coexistente.