En el caso de un espacio de educación no formal, si se percibe un episodio de acoso escolar, lo primero que habrá que hacer será detener la actividad.
Primero, se hablará con la víctima; en segundo lugar, con el agresor/a; y, por último, con las personas que han sido testigos de ello.
A continuación, y tras una reunión interna del equipo de Cruz Roja Juventud, se procederá a hablar con la familia, el centro educativo y otros agentes si así se requiriera.
Desde el momento que se detecte una situación de acoso escolar, el programa se modificará para incluir un trabajo o sesión centrado en este tipo de maltrato que deberá incluir, a su vez, tres partes dedicadas a: conceptos básicos, tipologías y consecuencias del acoso escolar, habilidades sociales y gestión emocional.
Después, se evaluará la situación y, si la situación de bullying continúa, se tomarán otras medidas.
En el caso de la detección de un episodio de acoso escolar en un espacio de educación formal, habrá que analizar primero continuar la actividad o no hacerlo dependiendo de si hay agresión física.
Si hay agresión física, se parará la actividad inmediatamente y se pasará a hablar directamente con el centro educativo, así como con tutores, jefes/as de estudio; familias; e inspección.
Posteriormente, desde Cruz Roja Juventud se ofrecerá al centro educativo actividades o sesiones grupales que proporcionen herramientas para la gestión del conflicto y, una vez terminado este paso, se realizarán llamadas de seguimiento para comprobar la evolución de la situación.
Por otro lado, también se les ofrecerá recursos, herramientas y entidades de apoyo a las familias.