El TDAH no se cura, quien lo padece no es una persona enferma y por lo tanto no es algo que pueda curarse.
El TDAH es sintomáticamente evolutivo, es decir, las manifestaciones de su sintomatología cambian a medida que la persona crece.
La medicación por sí sola no lo va a erradicar.
Ayudará a que la persona funcione mejor, pero no le dará las estrategias necesarias para que aprenda a paliar, reconducir e incluso aprovechar positivamente su sintomatología de forma que sea capaz de funcionar sin medicación.
El tratamiento efectivo del TDAH es y debe ser multimodal.
La intervención familiar, psicoeducación y entrenamiento a padres en técnicas de modificación de conducta, que les permita entender los síntomas y manejar las diferentes situaciones es necesaria.
Un buen diagnóstico junto con un adecuado tratamiento, aplicado desde temprana edad, puede evitar los déficits en las capacidades afectadas por el trastorno y en el proceso de aprendizaje, que interfieren en la maduración del niño.
Puede hacerse mayor sabiendo que es una persona completamente normal, con virtudes y con defectos, como todos, con una autoestima sana y fuerte.
Y principalmente tiene derecho a hacerse mayor sabiendo que eso no depende de él.